como ese ser
que piensa en mi
al amanecer.
Gracias por enseñarme
muchas cosas de la vida
y por ayudar a prepararme
para darle la bienvenida
a un próspero porvenir
de sueños gratos
e ilusiones de vivir
para siempre a tu lado.
Nunca encontraré palabras
para agradecerte
por todas las enseñanzas
que pacientemente
me has inculcado
con tanto ahinco.
Porque siempre me has amado:
¡Muchas gracias papito!
Autor:
Jorge Luis González Zúñiga.
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