viernes, 23 de agosto de 2013

El Proceder del Eterno

No es necesario que entendamos al Creador, basta con confiar en Él.

A petición de mi hermano Frank Artavia.



EL PROCEDER DEL ETERNO

Si los problemas te agobian
mira siempre a Jesús,
él te dará su gloria
y te arrullará con su luz.

Si no entiendes porqué
las cosas suelen suceder,
confía siempre en él
pues siempre te va a defender.

Si a causa de los problemas
sientes tu vida estallar,
acude al Padre con tus penas
porque siempre te va a consolar.

Cuando la vida te desalienta
recuerda su mano poderosa,
que te libra de la tormenta,
en la que tu alma reposa.

Separados de Jesús
los problemas nos abruman
y nos dejan sin su luz,
pero con él todo es ventura.

La vida suele ser una tormenta
con penas cual huracanes,
que rompen nuestras velas
y nos arrojan a los mares.

Y en la profundidad de estos
cuando estamos sin añoranzas
los resultados pueden ser funestos
si olvidamos nuestra esperanza.

Pero, ¿cuál es nuestra esperanza?
Poner siempre nuestra barca
al cuidado del Señor
que nos llevará a su puerto Redentor.
Su mano guía el timón,
endereza las velas,
nos acerca a su corazón
y nos quita nuestros problemas.
        
Si extraviamos el camino
por nuestra propia cuenta
y los obstáculos oscurecen el destino
él permanentemente nos espera.
        
Preguntamos a Dios los porqués
de los constantes fracasos
sin saber que nuestro proceder
de él nos ha alejado.
        
Nos quejamos ante Dios
por no cumplir nuestros pedidos,
pero olvidamos que el Señor
no olvida sus compromisos.

Siempre queremos saber
las razones de Dios en pleno,
y él nos las hará entender
casi todas allá en el cielo.
        
El proceder de Jehová
no siempre comprenderemos;
sólo el tiempo podrá explicar
lo que ahora no entendemos.
        
¿El proceder del Eterno?
No te lo puedo explicar,
pero yo confío en mi Señor
y en su amor sin final.

Aunque no entendemos las razones
de muchas de nuestras decepciones,
Jesús extiende su amorosa mano
para que de él nos sostengamos.


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