miércoles, 8 de enero de 2014

EL ÚNICO MOTIVO

¡Que Dios llene de bendiciones su día!

EL ÚNICO MOTIVO

No sé qué acontece
en este corazón que duerme
y sueña con un nuevo horizonte
y añora las ilusiones
de un despertar feliz,
de un amanecer deslumbrante
que sólo lo encuentro en ti
porque eres un ser amante.

Arrúllame en tu regazo,
resguarda mis sueños
y cumple todos ellos
dándome tus abrazos
y tu amor incondicional
que a pesar de mis fracasos
no tiene final
y me a dado dulces años.

Dale vida a mis amaneceres
luz a mis noches tenebrosas,
porque sólo tú eres
quien llena de bellas rosas
el desértico jardín
de mi agónico existir.
Despiértame para ver tu rostro
o arrúllame para no morir
viviendo alegrías que no gozo,
sonriendo ante las tristezas de mi sufrir.

Tú eres el único motivo
por el cual vivo.
Eres la fuerza que me levanta.
Eres la perfecta musa
que inspira mi alma
y que todo odio anula.

Más que lindas palabras,
más que vanas repeticiones,
más que promesas blancas
o negrísimas ilusiones;
tú eres paz a mi alma,
eres refugio en mis aflicciones
llenas de alegría mi casa,
eres bendición de bendiciones.

No me dejes sólo,
vivir sin ti no puedo
y así veré tu rostro,
muy pronto allá en el cielo.

Autor:
Jorge Luis González Zúñiga.

miércoles, 1 de enero de 2014

AMOR INDELEBLE

¡¡¡FELIZ AÑO 2014!!! ¡LES DESEO SALUD, PROSPERIDAD Y FELICIDAD! ¡DIOS LOS GUARDE!

AMOR INDELEBLE

El Padre nos regaló
un preciosísimo Don:
La muerte de su Hijo
para nuestra expiación.

Sacrificio de Jesús,
un sacrificio sublime,
en lo alto de la cruz,
que todo pecado redime.

¿Cuál fue el motivo?
Nuestra liberación
pues por su amor infinito
nos entregó su salvación.

Jesús vino a darnos vida
y a devolvernos la esperanza
de estar junto a Él un día
en la Jerusalem santa.

Quiero que entiendas mi amigo
que Él te ama sin condición
y que quiere estar siempre contigo
en la portentosa Sión.

Jesús te ama sin ataduras
por eso a morir vino,
para darte la hermosura
de su carácter infinito.

Todo lo dejó en el cielo
para rescatarte de este mundo
en el que estabas inmerso
en lo más profundo.

Me compró sin dinero
su pago fue sangre,
fortuna de amor eterno
que nunca podré pagarle.

Limpió mis heridas,
me sanó de dolores,
y me dio la bienvenida
a sus santas mansiones.
Pudo con ángeles pagar,
u otro plan idear,
o dejarme perecer,
sin tener que descender.

Parecía sin remedio,
destinado yo a morir
pero su amor sempiterno
me salvó para vivir.

Tu amor pudo más
que la acusación de Satanás.
Sufriste y moriste por mí
para hacerme el más feliz.

Eres incomparable
mi amado Jesús
por eso déjame amarte
recordando siempre la cruz.

En la montaña de la Calavera
escribiste con tinta indeleble
en aquella cruz lastimera
una historia perenne,
una bella historia de amor
un amor que se entregó
para darnos manumisión
del pecado y el dolor.

Amor divino, amor eterno,
amor que vino desde el cielo
amor que todavía no entiendo
pero que me da consuelo.

Ayúdame a comprender tu amor
a aceptarlo y a vivir
sólo dándote gloria y honor
por hacerme tan feliz.

Autor:
Jorge Luis González Zúñiga.