A petición de mi hermano Frank Artavia.
EL PROCEDER DEL ETERNO
Si los problemas te
agobian
mira siempre a Jesús,
él te dará su gloria
y te arrullará con su
luz.
Si no entiendes porqué
las cosas suelen
suceder,
confía siempre en él
pues siempre te va a
defender.
Si a causa de los
problemas
sientes tu vida
estallar,
acude al Padre con tus
penas
porque siempre te va a
consolar.
Cuando la vida te
desalienta
recuerda su mano
poderosa,
que te libra de la
tormenta,
en la que tu alma
reposa.
Separados de Jesús
los problemas nos
abruman
y nos dejan sin su
luz,
pero con él todo es
ventura.
La vida suele ser una
tormenta
con penas cual
huracanes,
que rompen nuestras
velas
y nos arrojan a los mares.
Y en la profundidad de
estos
cuando estamos sin
añoranzas
los resultados pueden
ser funestos
si olvidamos nuestra
esperanza.
Pero, ¿cuál es nuestra
esperanza?
Poner siempre nuestra
barca
al cuidado del Señor
que nos llevará a su
puerto Redentor.
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Su mano guía el timón,
endereza las velas,
nos acerca a su
corazón
y nos quita nuestros
problemas.
Si extraviamos el
camino
por nuestra propia
cuenta
y los obstáculos
oscurecen el destino
él permanentemente nos
espera.
Preguntamos a Dios los
porqués
de los constantes
fracasos
sin saber que nuestro
proceder
de él nos ha alejado.
Nos quejamos ante Dios
por no cumplir
nuestros pedidos,
pero olvidamos que el
Señor
no olvida sus
compromisos.
Siempre queremos saber
las razones de Dios en
pleno,
y él nos las hará
entender
casi todas allá en el
cielo.
El proceder de Jehová
no siempre
comprenderemos;
sólo el tiempo podrá
explicar
lo que ahora no
entendemos.
¿El proceder del
Eterno?
No te lo puedo
explicar,
pero yo confío en mi
Señor
y en su amor sin
final.
Aunque no entendemos
las razones
de muchas de nuestras
decepciones,
Jesús extiende su
amorosa mano
para que de él nos
sostengamos.
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